
Se forman en 1992 con Tito Valdés en el bajo, Roberto Nicieza en la batería y Fran Fernández (ahora Francisco Nixon) como guitarra y cantante. Tras varios conciertos ganan el concurso de maquetas de la Sala Maravillas, además de llegar a la final de un concurso realizado por la revista Rock de Lux. Desde ese momento fichan por la discográfica Subterfuge (la que pronto se convertiría en la Sub Pop española) y publican su primer álbum, Pizza Pop (1993), siendo considerados como grupo revelación por la crítica especializada.Es de España
Con el primer single extraído de su álbum debut, Chup Chup, llegan al estrellato, convirtiéndose en el himno de la generación indie de principios de los 90 en España, su sonido pop mezclado con distorsionados riffs de guitarra calaron hondo. Éste no tardó en darse a conocer por el gran público gracias a que formó parte de la banda sonora de la película Historias de Kronen, y posteriormente a un anuncio de Pepsi. Así, pronto empezaron a fichar por gurpos similares en muchos sellos independientes, empezándose a hablar del Xixón Sound (“sonido Gijón”) y, para seguir con los paralelismos, Gijón se convirtió en el Seattle español, pues el indie en nuestro país tuvo una repercusión similar al grunge en Estados Unidos entre los jóvenes hartos del sonido mainstream.
Con la incorporación en 1995 del baterista avilesino Paco Martínez, la formación permanece estable hasta 2003, siempre contando con la colaboración en la oscuridad del “cuarto blonde”, Paco Loco, guitarrista y productor asturiano.
Desde ese momento Australian Blonde ficha por la discográfica RCA y publican tres discos que los confirman como una de las bandas más importantes del panorama rock nacional. Se pasan toda la década de gira y por grandes festivales como el FIB, el Doctor Music o el Festimad, e incluso componen las bandas sonoras de los cortometrajes Rondadores Nocturnos 3 (1998) y Rondadores Nocturnos 2 (1999), ambos dirigidos por Aure Roces.
Tras un concierto en Nueva York conocen a Steve Wynn con el que publican un álbum compartido en el 2000. Desde entonces han publicado varios discos y EPs con un éxito más moderado, pero aún patente, pues siguen apareciendo en recopilatorios, llenando salas, apareciendo en festivales importantes como el de Benicassim, etc. En 2004 se reeditó el álbum Pizza Pop al que se le sumaban nuevas pistas, las canciones de la época que fueron descartadas.
En el año 2003 Tito Valdés abandona la banda, siendo sustituido por Pablo Errea, músico pamplonica proveniente de grupos como Ritual de lo Habitual, Souvenir, o Edwin Moses.
Fuente la Wikipedia.

Este lunes 20 de Abril en Cuatro se estrenará el Unplugged de Perdidos 1. Se trata de una serie reportajes realizados por Raquel Sanchez Silva con motivo del estreno de la serie en Cuatro y nos mostrará aspectos desconocidos y curiosos relacionados con la serie, y con sus fans y sus teorías al respecto.
El reportaje se estrenará en Cuatro el lunes 20 antes de la emisión de El Hormiguero, a las 21.30 de la noche.

Artículo de Vanessa Graell
Lost ha creado su propia mitología. Es un fenómeno en la red, que hierve llena de teorías sobre esta serie de culto, como ‘Twin Peaks’. Pero sólo en BCN un club de fans se reúne en Bharma, un bar inspirado en la isla, su particular centro de operaciones para ver la serie, montar matones y especular sobre el final.
¿Quién mató a Laura Palmer? ¿Ben, Jack, Kate, Sawyer, Locke? Podrían (en Lost todo es posible). Pero no… Ellos ya tiene suficiente con sobrevivir en la isla. El misterio más famoso de la televisión, que dejó en vilo al público durante las dos temporadas que Twin Peaks. Lo empezó como un simple accidente de avión en una isla remota se ha convertido en una obra de ciencia ficción que supera todas las expectativas: viajes en el tiempo, osos polares que andan sueltos en clima tropical, experimentos secretos, jeroglíficos y estatuas milenarias de dioses con cuatro dedos (tampoco se descartan futuras presencias extraterrestres). Al más puro estilo David Lynch. O superándolo.
Hasta el best seller Haruki Murakami ha sucumbido a la fascinación por Lost y se ha comprado una casa en Hawai, en la isla de Oahu, donde se rueda la serie, Él puede. Para el resto de adictos (o losteis) siempre quedará un refugio en el Poblenou: el Bharma, un bar inspirado en la serie, el cuartel general donde elaborar teorías sobre una serie que ya es un fenómeno de mundial y ha traspasado todas las fronteras.
Sólo los fans reconocerán el símbolo octagonal de Dharma (la hermética compañía que controla la isla en Lost) en la ventana del bar. Y sólo los losteis temblarán de emoción cuando se den cuenta de que enciama de la ventana están inscritos Los Números (4,8,15,16,23,42), una secuencia fundamental en varias temporadas. Al entrar en Bharma, el consejo de <no volar con Oceanic Airlines> se materializa en la cola de un avión estrellado contra la pared. Un homenaje al vuelo 815 de Oceanic entre Sydney y Los Ángeles, que acabó estrellado en algún lugar del Pacífico y dejó a los protagonistas de la serie perdidos en el espacio y el tiempo.
Todo el mundo habla de Lost. La red hierve con blogs, webs, foros y chats especializados donde los fans comparten sus teorías e intentan dar sentido a los episodios (los guionista dan pocas pistas y disfruta con los cabos sueltos). Pero sólo en Barcelona hay un selecto club de losties que se reúne en su propia isla: Bharma, donde las paredes imitan las piedras de la jungla, hay una escotilla con luz interior, la puerta de una estación Dharma y las columnas del templo con jeroglíficos (todo atrevo de Lost, sin contar con la sorpresa acústica de los neófitos que pisan los servicios por primera vez: se oyen susurros, una cuenta atrás y angustiantes sonidos de la serie que pueden poner los pelos de punta a más de uno). Hasta tienen su propia cerveza: Bharma, importada desde la Roca Negra (mas guiños para losteis).
En Bharma, se pasan los últimos capítulos (el visitando es todo un ritual, así como el debate posterior), se hacen maratones de temporadas pasadas (hasta 12 horas non-stop) y se montan competiciones de trivial ( el premio para el ganador: temporadas en DVD o muñecos de los personajes). Y los visitantes pueden llevarse un souvenir de la isla: una fotografía vestidos con un mono Dharma y un fusil. <Al principio, mi intención no era hacer parque temático>, reconoce Rafael Garcia de la Mata, DJ, lostie empedernido y propietario de Bharma. Hace casi dos años, Garcia abrió un bar que iba a ser como un <búnker muy sobrio>, en consonancia con la estación abandonada que ocupan los personajes de Lost en la primeras temporadas. Pero su búnker inicial se transformó en un mini Port Aventura.
<El seguidor de Lost entra con ansias de reconocer los elementos de la serie>, apunta Garcia. Porque los fans más fatales viene a Bharma de peregrinaje (incluso el grupo Australian Blonde se ha dejado caer por el local). Y no salen decepcionados. Coincidiendo con el final de la sexta temporada, en Bharma se plantean traer al bar a un personaje secundario (<que tienen menos caché que los principales> señala Garcia).
En la isla no podía faltar el Humo Negro (otro misterio sin resolver). Si durante el visitando de algún episodio aparece el gas negro, en Bharma también activan humo de discoteca que envuelve a loasteis, en pleno trance por lo efectos especiales caseros. Cuando hay hambre, los fans se pueden comer a su personaje preferido o al mas odiado. ¿Qué tal un bocado de Ben, con el bocata de fue? ¿O un Sawyer de pollo? ¿Y una Kate de bacón? A Jack, tan odiado como amado, le ha tocado ser una salchicha. Por las noches, suena la banda sonora de la serie mientras se suceden los capítulos en off y con subtítulos en las pantallas del bar.
El equipo de Todoseries.com, una de las webs más leídas sobre series, se encarga de organizar actividades en Bharma. La mayoría de losteis se pasa por Todoseries para enterarse de los spoiler (avances de argumento) más fiables y ojear el Diario de a bordo de la quinta temporada, (un repaso pormenorizado de cada capítulo, que incluye gazapos).
El universo Lost se estructura desde la red con cientos de aportaciones en interpretaciones de los fans, La teoría de Garcia sobre la naturaleza de la sita es que <no tardaremos en ver extraterrestres >. La isla podría ser una nave espacil, eso explicaría los viajes en el tiempo y el espacio>, fantasea. Una teoría que levanta polémica y oposición entre los demás fans, En el corazón del Pobleno, se pueden escuchar tantas teorías como cabos sueltos tiene la serie (que son muchos, aunque la quinta temporada resuelva grandes incógnitas). Pero primero hay que perderse en la isla de Bharma.

Hace ya cinco años que se estrelló el vuelo 815 de Oceanic. Sus 48 supervivientes no iban solos: millones de fans cogieron el hilo de la serie y ahora no quieren soltarlo. Recién estrenada la quinta temporada en EE UU, sus seguidores se han convertido en los nuevos protagonistas del fenómeno.
‘PERDIDOS’ es el mejor ejemplo de un fenómeno contemporáneo, el de la televisión venida a más. “Ha roto con todas las reglas de la ficción existentes: su estructura es críptica, trata cuestiones épicas, tiene su propia mitología, usa recursos narrativos novedosos y su factura es cinematográfica”, cuenta Rafael Gómez, autor de Aportaciones teóricas en los relatos televisivos: el caso de Perdidos.
Sin embargo, hasta sus creadores admiten que el verdadero fenómeno no está en la propia serie, sino en sus millones de fans (o losties). Porque Perdidos ha conseguido conjugar dos hechos que deberían excluirse mutuamente: ser una serie de culto y tener predicamento entre el mainstream, el público masivo. Este mes, uno de sus productores, Carlton Cuse, decía en la revista Empire: “Todo empezó a partir del tercer capítulo de la primera temporada. En el primer flash¬back dedicado a John Locke vimos que antes de llegar a la isla era un discapacitado en silla de ruedas. Fue entonces cuando la gente empezó a preguntarse ‘¿qué está pasando realmente en esa isla?’ y se lanzó a teorizar al respecto en Internet”. Era septiembre de 2004. El fenómeno fan 2.0 se había desatado.
Pero ¿qué diferencia a un lostie de la adolescente que jalea a su ídolo pop bragas en mano o del obseso de los juegos de rol? En esencia, nada. Según Amy Johnston (30 años), moderadora del blog The fuselage, Perdidos es una cuestión de fe: “El fan de base debe creer firmemente que todas las piezas del puzle acabarán encajando. Y, como creyente, debe preguntarse ‘¿merezco ser fan de Perdidos?’, para luego asumir sus responsabilidades”. Ella lo hizo. Acaba de coescribir Lost ate my life (Perdidos se comió mi vida) junto a otro reputado bloguero, John Lachonis (32), administrador de Thetailsection.com. “Éste es un libro hecho por fans y dedicado a los fans. En él analizamos cómo hemos conseguido ponernos al mismo nivel que los creadores. Nosotros somos el verdadero poder. Y no estamos en la sombra. Influimos en el desarrollo de la serie”, aclara él.
Los productores ejecutivos Carlton Cuse y Damon Lindelof han admitido visitar regularmente blogs y foros para tomar el pulso a sus seguidores y obrar en consecuencia. En su libro, Lachonis y Johnston recogen hazañas como la que llevó a veinte fans a organizar un Dharma Derby en Disneylandia. “Nos dividimos en grupos y buscamos pistas escondidas por el parque disfrazados con el mono de Dharma [la misteriosa organización que está detrás de lo que pasa en la isla]“, cuenta Johnston.
Visitar la isla. Ésa es una de las fantasías más recurrentes entre los losties. Eduardo Sánchez (27) la ha materializado. El año pasado, sus sacrificios, como levantarse a las seis de la mañana para ver los capítulos de la cuarta temporada -siguiendo el ritmo de emisión de EE UU-, se vieron recompensados. Fox, la cadena que emite Perdidos en España (la quinta temporada comienza en abril), convocó un concurso de cortos. Sánchez mandó uno en el que salía “contando mi teoría disfrazado de científico loco”. Ganó. El premio fue una semana en Hawai visitando el set de rodaje de la serie. Y aunque suene poco plausible, en España contamos con nuestra particular isla de Perdidos: el bar Bharma. Su interior recrea la escotilla. Sólo los dardos y el billar te recuerdan dónde estás realmente: en un local de Poblenou (Barcelona).
Jason Hunter, un ingeniero físico de 20 años, también suscribe el carácter voraz de Perdidos. Cuando acabó la tercera temporada, su mente empezó a esbozar una teoría. La gestó durante nueve meses -”en horas de oficina”, cuenta- y en febrero de 2008 la parió en www.thetimelooptheory.com. ¿Cuál es? “Desde la isla se puede manipular el tiempo. Lo que no implica que se pueda desafiar al destino”, asegura. “Si la aplicas de manera deductiva puede explicar los misterios de la serie. El viaje en el tiempo es el diagnóstico, y cosas como el humo negro serían los síntomas”. En Estados Unidos la quinta temporada se estrenó el 21 de enero. Corrobora, en un 50%, la teoría de Hunter. “Nadie relacionado con la serie se ha puesto en contacto conmigo”.