El Periodico de catalunya, suplemento “Exit”

Artículo de Isidre Estevez para el Periodico de catalunya.
El Bharma es un bar temático de nueva generación que rompe moldes y cuya decoración evoca la isla maldita por donde pululan los personajes de ‘Perdidos’. Muchas de las actividades del local también están inspiradas en la teleserie.
Hace tiempo que pasaron a la historia los grandes locales temáticos que pretendían atraer a la clientela a base de convertirse en algo parecido a parques de atracciones en miniatura. Su gloria fue pasajera: ¿quién echa de menos hoy en día el Planet Hollywood, que usaba como reclamo el imaginario de Hollywood y la presencia de estrellas del cine? Y mucho menos el Fashion Café, que abrió hace más de una década en pleno paseo de Gràcia, o el Dive!, decorado como un submarino y con Steven Spielberg como padrino. El único superviviente de tan pintoresca saga es el Hard Rock Café, que curiosamente fue el primero de su estilo y aún sigue exhibiendo cacharrería perteneciente a estrellas del rock.
Pero en estas ha aparecido un lugar como Bharma, creado sin tanta ambición ni prosopopeya pero que tiene más proximidad y simpatía, y que apuesta por tematizarse en torno a una serie de televisión. El invento nace de la obsesión de su dueño, Rafael García, por la serie americana Lost, también llamada Perdidos en su versión española, que narra las aventuras de una pandilla de supervivientes de un accidente aéreo en una misteriosa isla del Pacífico.
La obsesión por la serie se expresa en la decoración y en actividades. Así, organizan partidas de trivial en las que las preguntas se refieren a la serie, ofrecen proyecciones de temporadas enteras y hasta se han inventado una versión del juego de la oca. Incluso la carta de bocadillos tiene referencias a la serie.
Hay que decir que este culto se practica sin neurastenias sectarias y aderezado con un desenfadado sentido del humor. Friquismo inocente y bien llevado, vaya. El ambiente en el Bharma es parecido al de otros locales de Poblenou, es decir, bastante alejado de las ínfulas fashion de otras zonas de la ciudad. Hay dardos y futbolín, y la proximidad del Razzmatazz lo convierte en un lugar idóneo para preparar una intensa noche discotequera. La bebida de elección es la cerveza y algunos sábados por la noche proponen unas peculiares sesiones musicales llamadas Hit battle, en las que puede participar cualquier voluntario siempre que respete las siguientes reglas: no puede mezclar discos, no puede usar auriculares y solo puede usar tres canciones en su turno. Los participantes deben seleccionar tres canciones, grabarlas en un cedé, un iPod o un pendrive y postularse como dj. Si se está entre los elegidos, se obtiene una camiseta diseñada para la ocasión.












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